martes, 14 de julio de 2009

David vs Goliath


Mi indignación no cesa. Mi agradecimiento a todos los que me habéis mostrado vuestra solidaridad tampoco. En esta lucha desigual, de David contra Goliath, de un ciudadano indefenso contra un gigante de la distribución, es hora de hacer valer nuestro poder.
Echando cuentas, con la pasta que cada mes me gastaba en Carrefour y que nunca más gastaré, ya quedan compensados los 2.500 € del ala.
La fidelidad es el mayor activo que puede tener cualquier hipermercado, por ello te propongo que seas infiel a Carrefour, que le pongas los cuernos a Carrefour. Ante la duda, sólo con que en un año dejes de ir a comprar dos veces p.ej, dejarán de ingresar una pasta.
Carrefour nunca ha dado la cara, me ha remitido a su aseguradora. A Carrefour le importamos una mierda como clientes. Pagas, pero no tienes derecho a la queja cuando su carne picada te jode una muela.
Son unos prepotentes, unos arrogantes que no me creen digno de su atención. Ellos me han causado una lesión y ni siquiera me han llamado para ver qué pasó, cómo estoy o cómo solucionarlo. Me han tratado como un perro y por ello te pido, te recomiendo que te replantees tu lugar de compra. Si piensas en Carrefour, piensa que si encuentras una piedra en la carne y te jode una muela, pasarán de ti.
Piensa que muy mal tienen que tratar a sus empleados para que les “cuele” una piedra en la carne. Piensa que el próximo puedes ser tú, o tus hijos.
A Carrefour sólo le vales como comprador, pero se lavan las manos si viene cartas mal dadas. Su mensaje es: Estimado cliente jódase, aún nos quedan millones de panolis sumisos.
Nuestro mensaje debe ser: jódete tú Carrefour.
Soy libre y no compraré más en Carrefour.

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